
Nuestra sangre menstrual es una síntesis biológica de todo aquello con lo que nos nutrimos durante un ciclo. Nutrición en el más amplio sentido de la palabra, en el cual incluimos los alimentos que ingerimos, las emociones, las sensaciones y las vivencias que experimentamos, lo que pensamos, lo que nos cuidamos, lo que hacemos con todo ello…
Mantener una observación consciente y llevar un registro de la misma, nos permite atender a las señales o síntomas de nuestro cuerpo a la mayor brevedad, pudiendo así, desarrollar una salud preventiva. Una salud y bienestar que están al alcance de nuestras manos.
Esta observación no sustituye el diagnóstico médico, pero puede ayudarte a entender tu cuerpo y sus señales, y evitar así, desequilibrios o enfermedades más graves.
Nuestra menstruación es un proceso fisiológico natural del cuerpo, y este proceso, al igual que otros que realiza como la digestión, la excreción, la respiración… no debería suponer un malestar o dolor. Si lo hace, si sentimos dolor al respirar, por ejemplo, entonces eso es una señal de que algo no está funcionando del todo correcto. Pues lo mismo debería ser con nuestra menstruación, solo que nos han «mal enseñado» y «maldecido» desde bien pequeñas con que la menstruación, el parto, el sexo… duelen, son sucios, son tabú… Así han enseñado a nuestros cuerpos a padecer y a sufrir (muchas veces en silencio), alejándonos del placer y gozo que es habitarnos.
No es «normal», ni «tienes que acostumbrarte», ni «tienes que soportar»… el dolor menstrual, ni los calambres pre-menstruales, ni los dolores en los pechos, ni sangrados de 7 días, ni dolores de cabeza justo antes de menstruar que se calman con una pastilla, ni «desarreglos pre-menopausia» en los que sangras durante un mes seguido «aunque sean solo unas manchas», ni tener que tomar anticonceptivos como la píldora para calmar los síntomas de tus ovarios poliquisticos… Todos esos son síntomas de tu cuerpo que necesitan ser atendidos y no enmascarados o ignorados porque es «lo normal».
Las medicinas orientales, como la china o la ayurvédica, ven el cuerpo como una totalidad, cuyo bienestar, depende del funcionamiento equilibrado y sincrónico de varios factores o sistemas. Para estas medicinas, las manifestaciones de desequilibrio del cuerpo, son síntomas o señales de alerta que éste nos envía para avisarnos de que hay algo que no está funcionando en el equilibrio natural; y que podamos actuar a la mayor brevedad.
Para la medicina china, la sangre va acompañada de la energía vital, una energía generada por cada uno de los cinco órganos principales del cuerpo (corazón, bazo, hígado, riñón, pulmón). A partir del intercambio y flujo energético generado por estos, es que se crea el equilibrio en nuestro cuerpo. Un equilibrio que nos aporta salud y bienestar. Para la medicina ayurvédica, este equilibrio viene determinado por los tres doshas o biotipos: vata, pitta y kapha. Estas energías surgen de la combinación de los cinco elementos y de su equilibrio depende nuestra salud y bienestar.


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