
Como os comenta ayer, sembrar la luna, o entregar nuestra sangre sagrada a la tierra, es mucho mas que un uso de nuestra sangre como abono o fertilizante. Ancestralmente, los campesinos, han usado la sangre como fertilizante debido a su rápida actuación y al alto contenido en nitroso de la misma, y además, con el uso de nuestra sangre menstrual, añadimos el alto poder de regeneración, gracias a la presencia de las células madre.
Hoy vamos a centrarnos en otro aspecto del sembrado de sangre menstrual o de luna. Hoy, me gustaría compartir sobre el ritual de siembra y cómo éste nos permite re-conciliarnos y honrar nuestro cuerpo, nuestra sangre y nuestro linaje; además de ayudarnos a conectar con la Tierra de una forma más profunda y sincrónica.
Sembrar nuestra luna, nos permite entregarle a la Tierra una parte de nosotras, además de crear un irrompible vínculo entre nosotras a nivel energético. Re-conocerla en este profundo acto de amor, es abrir las puertas para que la tierra te re-conozca como su hija.
«…Lunita Roja que contiene Vida, recuerda a la Pacha que no sólo existe la sangre de muerte, que las guerras han esparcido por su amoroso y contenedor cuerpo, recuerda a nuestra Madre Tierra que aún existen mujeres que la honramos y agradecemos entregándole con Amor, ciclo a ciclo, nuestra Sangre de Vida… » Geneviève Rajoy

Cuando realizamos un ritual de siembra de luna, es importante ser consciente de que estamos conectando profundamente con nuestro ser interior para sanarnos, sanar el linaje femenino y poder re-conectar con el origen de nuestra sacralidad.
En una ofrenda de luna, podemos pedir para transmutar cargas, energías y/o emociones que ya no necesitamos ni nosotras, ni la humanidad. Así como también, realizar nuestros pedidos o enviar nuestros rezos a la Tierra, para que junto a ella se nutran nuestras creaciones.
Antes de realizar tu ritual, es necesario tomar conciencia de todo aquello que quieres dejar ir, todo aquello que necesitas transmutar para continuar tu caminar, aquello que te estanca, te paraliza, o ya no sirve.
A continuación, necesitas escoger un lugar en el que sembrar tu luna. Puede ser en la tierra de tu jardín, en una maceta, en un bosque… donde tu lo sientas. Puedes decidir variar de lugar, o crear un espacio sagrado en algún lugar (o con alguna planta en particular) con el que te sientas especialmente conectada.
Una vez tengas esto y tu ofrenda (tu agua de luna), puedes preparar el espacio. Quizás te apetezca crear un pequeño altar, en el que incluyas alguna vela, incienso y algunos símbolos que te conecten con la tierra, con tu linaje y la fuerza femenina. Quizás no. Déjate guiar por tu sabiduría interior.
Cuando estés lista, toma el recipiente donde se encuentre tu ofrenda entre tus manos. Cierra tus ojos, respira profundo durante unos minutos y conéctate con la esencia de tu sangre. Agradece a esta sangre sagrada su poder de vida que te permite renacer mes a mes. Y agradece también a la Tierra por todo su amor, sostén y contención. Luego, intenciona tu rezo en tu sangre, haz un hoyo en la tierra, y depositala en él con todo tu agradecimiento y amor. Confía en ti para las palabras a utilizar. Conéctate con tu intuición, con tu corazón y con tu útero y sabrás perfectamente cómo realizar tu rezo. No existen los modos ni las fórmulas únicas! Cada una tenemos nuestra propia forma de conectarnos con lo sagrado y esto, es lo que te ayudará a recordar la siembra de luna.
Hoy, te comparto este bello documental que no me canso de ver! Deseo que lo disfrutes tanto como yo, y que te ayude a iniciar este hermoso camino de la siembra de luna. Puedes verlo
AQUI.
Y también te comparto un par de enlaces que escribí hace años, donde encuentras mas sobre este tema, así como alguna oración o canción que puedes incluir en tus ofrendas:
AQUI y
AQUI
Nuestra sangre sagrada, nuestra sangre de vida, es nuestra pócima mágica. Una poderosa herramienta que nos ayuda a florecer tanto de forma individual como en común-unidad.
Si te apetece puedes compartir tu experiencia o cualquier duda que te surja en los comentarios. Te invito también a unirte a nuestro compartir en las redes para crear una nueva educación menstrual, usando el hashtag #28diasdeeducacionmenstrual.
¡Juntas, crecemos!